Infancias en las redes: qué implica el nuevo acuerdo de Meta y cómo podemos acompañarlas

Fecha de publicación: 14/09/2026

Las redes sociales forman parte de la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes. Allí construyen vínculos, encuentran información, comparten intereses y se expresan. Pero también pueden encontrarse con situaciones que afectan su bienestar y su seguridad.

Las redes sociales forman parte de los espacios donde niñas, niños y adolescentes construyen vínculos y se expresan.

El reciente acuerdo alcanzado por Meta en Estados Unidos vuelve a poner estos temas en el centro de la conversación. La empresa deberá implementar nuevas medidas en Facebook e Instagram relacionadas con el tiempo de uso, la verificación de edad, la privacidad y las herramientas de acompañamiento para las familias.

Pero hay algo más que nos interesa mirar: qué cambia para las infancias y qué lugar ocupamos las personas adultas en este nuevo escenario digital.

Esta nota fue elaborada a partir de la información publicada por Alberto Andreo Sandoval en Factchequeado, en su artículo “Qué sabemos del acuerdo por el que Meta se compromete a pagar hasta $17,100 millones para luchar contra la adicción de los menores a Facebook e Instagram”, publicado el 1 de septiembre de 2026.

¿Qué acordó Meta y por qué es importante?

El 26 de agosto de 2026, Meta llegó a un acuerdo con una coalición de estados de Estados Unidos para evitar un juicio relacionado con las acusaciones sobre el impacto de Facebook e Instagram en la salud mental de niñas, niños y adolescentes.

La disputa incluía cuestionamientos sobre el carácter adictivo de las plataformas y sobre si la empresa conocía los posibles efectos negativos de sus productos sobre las personas jóvenes.

Como parte del acuerdo, Meta deberá realizar distintos cambios en sus plataformas y asumir un compromiso económico que puede alcanzar los US$18.000 millones. De ese monto, algo más de US$17.100 millones corresponden al acuerdo vinculado con la demanda conjunta de los estados.

Pero más allá de la cifra, lo que nos interesa conocer es qué medidas se implementarán y cómo pueden impactar en la experiencia de niñas, niños y adolescentes dentro de las redes.

Más límites para el uso de las redes

Una parte del acuerdo busca limitar el tiempo que las personas menores de edad pasan en Facebook e Instagram.

Entre las medidas previstas se encuentran:

  • Un límite de dos horas diarias de uso conjunto de Facebook e Instagram, sin incluir los mensajes directos.
  • Restricciones para acceder a las plataformas durante la noche, entre las 12 a. m. y las 6 a. m.
  • Desactivación de determinadas notificaciones durante la noche.
  • Restricciones a las notificaciones durante el horario escolar.
Mark Zuckerberg, fundador de Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram.
Las configuraciones de privacidad son una de las herramientas que Meta busca reforzar para proteger a adolescentes en sus plataformas.

Además, se incorporarán mecanismos para verificar la edad de quienes utilizan las plataformas. En el caso de menores de 13 años, Meta deberá implementar un sistema de comprobación de edad. Si la edad no puede verificarse dentro del plazo establecido, la cuenta recibirá las protecciones previstas para adolescentes.

Estas medidas buscan intervenir sobre una de las principales preocupaciones que dieron origen al acuerdo: el uso excesivo y los comportamientos adictivos asociados a las redes sociales.

Pero cuidar la relación de las infancias con la tecnología no significa solamente contar horas.También importa qué encuentran, con quién se vinculan y qué herramientas tienen cuando algo dentro de una plataforma las hace sentir incómodas o inseguras.

Privacidad: una primera barrera de protección

El acuerdo también contempla cambios en la configuración de privacidad de las cuentas de adolescentes.

En Instagram, las cuentas deberán ser privadas de manera predeterminada y Facebook deberá incorporar configuraciones de privacidad apropiadas para adolescentes.

Además, Meta deberá limitar la posibilidad de que niñas, niños y adolescentes puedan ser encontrados por determinadas cuentas de adultos identificadas como “potencialmente sospechosas”.

Si una persona menor de edad inicia una conversación con una cuenta incluida en esta categoría, la plataforma deberá mostrarle una advertencia directa y visible.

No se trata de una preocupación menor. Una investigación de 2025 coordinada por CLIP, en la que participó Factchequeado, documentó cómo depredadores sexuales buscaban niños latinos en grupos de Facebook.

Acompañar también es parte de la seguridad

El acuerdo suma opciones para que madres, padres y personas cuidadoras puedan acompañar la experiencia digital de niñas, niños y adolescentes. Entre ellas, se encuentran los avisos cuando una persona menor de edad entra en contacto por primera vez con un adulto o cuando realiza búsquedas repetidas relacionadas con suicidio, autolesiones o trastornos alimentarios.

Estas herramientas pueden ser útiles, sí, pero hay algo importante que no debemos olvidar: acompañar no es lo mismo que vigilar.

Hablar sobre lo que sucede en internet, generar confianza y construir un espacio donde una niña, niño o adolescente pueda contar que algo le incomodó también forma parte de la prevención.

De hecho, esta propuesta también generó cuestionamientos entre especialistas: algunas de estas funciones no se activarían automáticamente, sino que dependerían de la configuración que haga cada familia.

Y esto abre una discusión necesaria: ¿la seguridad de las infancias en internet debería depender únicamente de que una familia conozca cada una de las herramientas disponibles?

El acuerdo contempla nuevas medidas para limitar el tiempo de uso y reforzar la protección de las cuentas de adolescentes.

¿Y qué pasa cuando una situación de riesgo ya ocurrió?

Prevenir es fundamental. Pero también necesitamos saber qué sucede cuando una niña, niño o adolescente se encuentra con una situación de acoso, violencia o contenido que puede ponerle en riesgo.

El acuerdo también prevé mecanismos más accesibles para denunciar situaciones que pueden poner en riesgo a niñas, niños y adolescentes, como el acoso, la violencia o la explotación sexual infantil.

Además, para determinados reportes realizados en inglés o español, Meta deberá responder en menos de seis horas en al menos el 90 % de los casos.

Porque contar con un mecanismo sencillo para pedir ayuda es importante, pero también lo es que ese pedido encuentre una respuesta adecuada y oportuna.

Facebook e Instagram deberán incorporar nuevas herramientas para prevenir riesgos y facilitar los reportes dentro de sus plataformas.

La seguridad digital también se construye en comunidad

Las familias tenemos un papel fundamental, pero no estamos solas -ni deberíamos estarlo- en esta tarea. Acompañar a niñas, niños y adolescentes en internet también implica que las plataformas asuman su responsabilidad y desarrollen espacios pensados para proteger a quienes todavía están creciendo.

La seguridad digital no puede depender únicamente de cuánto sabemos las personas adultas sobre tecnología o de cuánto podemos supervisar. También requiere que las empresas que diseñan estos espacios se comprometan con su cuidado.

El acuerdo de Meta no resuelve por sí solo los desafíos que plantea la vida digital, pero vuelve a poner sobre la mesa una conversación necesaria sobre salud, seguridad, acompañamiento y responsabilidad.

Desde Madre Tierra creemos que cuidar también es acompañar. Y que construir comunidades más seguras para nuestras infancias implica crear espacios donde cada niña, niño y adolescente pueda crecer, expresarse y vincularse con seguridad, tanto dentro como fuera de las pantallas.

 


 

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