“A veces es fácil ver a alguien en la calle y señalar, pero todos somos humanos”

Fecha de publicación: 26/06/2026

Esta es la cuarta entrega de una serie sobre Pensilvanos en recuperación del trastorno por consumo de sustancias y cómo el estigma les afectó en su proceso de recuperación. Esta serie es una colaboración entre Public Good News, Centro Integral de la Mujer Madre Tierra y Life Unites Us. Si quieres compartir tu historia, escríbenos a info@publicgoodnews.com.


[Nota del editor: El contenido de esta entrevista ha sido editado para mayor brevedad y claridad.]

Foto cortesía de Luis Soto

Luis Soto, 54

Fundador y embajador comunitario de la organización Inspirando Latinos y administrador asistente de programas de desvío con apoyo policial (PAD, por sus siglas en inglés) de Filadelfia

– 

Nací en 1972 en Guayama, Puerto Rico. Mi infancia fue buena… Mis padres hicieron lo mejor que pudieron con los pocos recursos que tenían. Mi padre, que tomaba alcohol, se divorció de mi madre cuando yo era bien pequeño, cuando tenía alrededor de tres años. Eso me afectó mucho, porque éramos nueve hermanos viviendo con mi mamá. 

Comencé a usar drogas buscando encajar, buscando un grupo que me aceptara, que me amara. Mi hermano mayor, que descanse en paz, le daba más atención a mi otro hermano. Yo me sentía celoso y rechazado por parte de mi hermano mayor. Por eso comencé a buscar esa atención afuera. 

Cuando mi hijo nació, no supe cómo ser un padre. No tuve responsabilidad. Me gustaba mucho la calle y todo eso. Cuando llegué a Filadelfia a los 21, llegué a trabajar. Mi hijo estaba acá, entonces vine a tratar de mantener a mi hijo y todo eso. Pero, ¿qué pasó? 

Me metí en otra relación, y tuve otro hijo, otro varón. Él murió a los cinco meses y medio, en 1995. Eso fue lo que a mí me volteó la vida. No pude lidiar con ese golpe. Me zambullí a la calle, a la adicción.

Desde ese momento estuve entrando y saliendo de los programas, la cárcel, la prisión, la institución y sin hogar.

En el 2009, me enviaron a una casa de recuperación fuera de la prisión. Ahí comencé como un líder, a facilitar grupos.

En el hogar de transición, y después en el hogar de recuperación, comencé a recuperarme. Steven, el coordinador de ese programa al que fui en West Philly, vio algo en mí. Un día me dijo: “Mister Soto, tú vas a ser un gran facilitador de apoyo entre pares”. Y 30 días después, me hizo house manager. Desde ese momento, no he mirado hacia atrás. 

Estaba al final de mis 30s, y quería hacer algo con mi vida. Finalmente permití que alguien me ayudara, porque yo era orgulloso, por el machismo. Yo era de los que decía “a mí tú no me vas a decir a mí cómo vivir mi vida, yo sé cómo vivir”. 

Foto cortesía de Luis Soto
Foto cortesía de Luis Soto.

Gracias a Dios, al apoyo entre pares y a la ayuda profesional, pude superar la etapa del trauma por la pérdida de mi hijo. Pude aceptarlo y aprender a vivir con eso. 

Mi día de sobrio es enero 1 del 2011: estoy en recuperación desde hace 15 años. Ahora tengo un destino, tengo un sitio a donde ir, porque estuve vagabundo por más de tres años, y no sabía a dónde ir, donde me cogía el sueño, ahí me quedaba. Yo no quiero vivir así hoy…tengo que vivir el presente.

Después del hogar de recuperación, me derivaron a Pennsylvania Recovery Organization-Achieving Community Together para ser voluntario. Ahí comenzó mi camino de ser coach de recuperación y también cogió vuelo la organización, que fundé, que se llama Inspirando Latinos.

Ahora también soy miembro de Narcóticos Anónimos, tengo un padrino, hago los pasos y tengo ahijados a quienes ayudó con los pasos durante su recuperación.

Además tomé capacitaciones para ser especialista certificado en apoyo entre pares (CPS, por sus siglas en inglés), especialista de recuperación certificado, coach de recuperación, facilitador, facilitador de primeros auxilios, entre otros. Después fui a la universidad y obtuve mi título de asociado en servicios humanos. 

En el 2019, recibí una llamada de la ciudad de Philadelphia: me dijeron que necesitaban un especialista en apoyo de pares bilingüe para el Departamento de Salud Conductual. Allí formé parte de un equipo que comenzó una iniciativa que se llama Community Wellness Engagement Unit. Ahora estoy trabajando con la Oficina de Seguridad Pública y de Justicia Criminal. 

En este trabajo, ayudo a que las personas reciban la ayuda que necesitan en vez de ir a prisión. La idea es minimizar la entrada a las cárceles, al sistema judicial, y que puedan recibir los servicios que necesitan. Eso es parte de mi trabajo hoy en día. Y siento que es una bendición… un milagro.

Dios es bueno. Aprendí que lo importante es seguir trabajando, mejorando, creciendo, aprendiendo, y tener la mente abierta, mantener la humildad. Somos humanos, brother, nadie es perfecto. A veces es fácil ver a alguien en la calle y señalar…pero todos somos humanos. Ofrécele un vaso de agua, habla con esa persona, sé más humano.

Si tú o alguien que conoces considera el suicidio o la autolesión, o si estás ansioso, deprimido, triste y necesitas hablar con alguien, llama a la Línea de Prevención del Suicidio al 988, o envía la palabra AYUDA en un mensaje de texto o de WhatsApp a la Crisis Text Line al 741741. Para recursos fuera de los Estados Unidos, visita esta página web.

Si buscas ayuda para el trastorno por consumo de sustancias o la salud mental en Pensilvania, encuentra una lista de recursos aquí

Este artículo contó con el apoyo de Life Unites Us, una campaña de salud que recibe financiación del Departamento de Programas de Drogas y Alcohol de Pensilvania. Public Good News conserva el control editorial total sobre sus reportajes.

 


 

Por: Public Good News & Madre Tierra

Síguenos en nuestras redes sociales