¿Dónde trabajan las migrantes latinas de Filadelfia?

Análisis de la asociación laboral de las mujeres en los medios

Fecha de publicación: 12/06/2026

Por: Lixandra Díaz Portuondo

Según la American Community Survey en una estadística sobre las ocupaciones de migrantes hispanos o latinos mayores de 16 años, contabilizó a 54.772 mujeres hispanas trabajando hasta 2024. Pero si te comentan que una mujer paraguaya lleva tres años en Filadelfia y todos los días va a trabajar, ¿en qué labor la asocias? 

La encuesta contabilizó 15.0044, incluidas las que trabajan en salud, fuerzas del orden, limpieza y construcción, preparación de alimentos y servicio al cliente. Alrededor de 11.175 estaban en plazas de ventas y puestos de oficina. Unas 8.818 estaban en puestos de educación, legalidad, servicio comunitario, arte y medios, 4.256 eran profesionales en sanidad y ocupaciones técnicas, mientras que 1.401, ocupaban plazas de Computación, Ingeniería y Ciencias. 

Cualquiera que haya sido tu asociación tras la pregunta inicial, puede estar influenciada -entre otros elementos- por las labores que más cumplen las migrantes a tu alrededor y las opciones que tuviste disponibles cuando llegaste (en caso de que seas migrante), y aquellos trabajos que más hacen las mujeres mostradas en periódicos, televisoras, redes sociales y otras plataformas de comunicación.

En función de comprender estas asociaciones, y como parte del proyecto Discursivas: representación de las mujeres hispanas y migrantes en las plataformas de comunicación, en este artículo nos acercarnos al discurso que muestran varios medios de la ciudad sobre la vida laboral de las mujeres migrantes latinas.

Infografía 1 creada con Notebook LM y asesoría activa de la periodista encargada

Trabajadoras: sus perfiles

Aplicando nuestra metodología a un grupo de diez medios consumidos en la ciudad, identificamos los perfiles laborales más recurrentes de mujeres latinas migrantes: lideresas comunitarias, profesionales, educadoras, emprendedoras, defensoras culturales y cuidadoras. 

Hay una línea narrativa sostenida: muchos empleos no son sólo eso, sino una vía para defender los derechos de su comunidad. Estos casos se presentan como lideresas comunitarias con poder de convocatoria, habilidades para la gestión de recursos humanos, educan y comparten recursos sobre salud, derechos y superación a la comunidad migrante.

Algunas cumplen esta función desde organizaciones sin fines de lucro, instituciones o empresas privadas, otras desde puestos ejecutivos dentro del sistema gubernamental, y su éxito suele relacionarse con el impacto que tienen en su comunidad y la resiliencia.

Sus historias se asocian al “empoderamiento” y algunas son «las primeras» en ocupar estos cargos, lo que las presenta, además, como referentes de otras generaciones. Tal es el caso de la venezolana y directora ejecutiva de ACLAMO, Nelly Jiménez-Arévalo, o la fallecida pianista cubana, Maria del Pico Taylor.

Este perfil se entrelaza frecuentemente con el de mujer profesional que emplea su trayectoria migratoria personal para dar soporte a las causas que defiende desde su puesto profesional, y que suelen estar relacionadas con la comunidad latina. Es el caso de los artículos sobre la candidata al congreso Carol Obando-Derstine, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez o la activista medioambiental Nalleli Cobo.

Dentro del campo profesional, también se hace referencia a quienes ocupan puestos de STEM y de salud. Estas historias emplean los términos “éxito”, “excelencia”, “liderazgo”, “hito”, “impacto significativo” y se les presenta como mujeres que han roto el «techo de cristal» en industrias históricamente masculinas. Se alude a la perseverancia individual y el talento a pesar de la situación legal migratoria.

En otros casos, el discurso periodístico resalta el progreso económico y profesional de mujeres como Laura Báez y Mirianyis Carolina González, desvinculando su trabajo de la precariedad migratoria y financiera a la que se alude en otras publicaciones, y mencionando su consiguiente labor como mentoras y escritoras.

Con respecto a los perfiles educativos, se suele aludir a una doble labor: responsabilidades metodológicas y de traducción, debido a que los sistemas educativos no siempre tienen una perspectiva bilingüe. Luego, muchas maestras hispanas se convierten en el puente entre el sistema anglosajón y las familias latinas.

Foto tomada de Impacto Deborah Martorell: primera meteoróloga y periodista puertorriqueña en viajar al espacio.
Alanys Ortiz, cuidadora de Josephine Senek. Foto tomada de The Inquirer.

«Las escuelas proveen documentos en español y ofrecen servicios de traducción, pero muy a menudo el personal hispanohablante termina cargando con la responsabilidad de traducir e interpretar, sin recibir compensación adicional», como describió la maestra Jennifer González. Este perfil está marcado por el compromiso al señalar las crisis sociales, como las políticas de ICE, que afectan a sus estudiantes latinos y provocan estragos en su desempeño educativo.

La imagen de mujer emprendedora, por su lado, también presenta rasgos identificables. Aunque en una próxima entrega analizaremos detalladamente las narrativas predominantes al respecto, presentamos acá algunos detalles.

Regularmente a quienes llevan un negocio se les muestra como símbolo del “progreso migrante”. El emprendimiento suele ser una vía para preservar el idioma y la cultura. Por lo general, son negocios de servicios, gastronomía, estética y artesanía y las narrativas los presentan desde varias perspectivas: sustento económico intergeneracional, preservación cultural, garantía de progreso, supervivencia económica y sostenibilidad comunitaria.

También hay una línea recurrente que conecta determinados trabajos con actividades delictivas. Un ejemplo es el artículo sobre un “bebé murió de sobredosis por exposición a fentanilo en una guardería hispana” dirigida por Grei Méndez. El discurso muestra las declaraciones de los padres y el perdón que les ofrece la dueña; la estructura busca romper la imagen de “espacio seguro”.  En otras publicaciones se asocian las ofertas de “trabajo doméstico” o en “restaurantes” con estrategias de engaño usadas para explotar sexualmente a las mujeres, como se explica en el artículo correspondiente.

El perfil de la defensora cultural es también recurrente aunque desde posiciones profesionales y de clase diferentes. Lo integran mujeres con negocios o carreras artísticas que promueven la “cultura latina”. Con mayor frecuencia se referencian artistas de la industria mediática internacional como Celia Cruz, Ivy Queen, Shakira y Zoe Saldaña. En estos casos se destaca la ruptura de las barreras que han impedido a las mujeres ser referentes de la industria artística.

Por otro lado están quienes preservan la cultura desde escenarios comunitarios, gastronómicos, danzarios. Aparecen mayormente en historias sobre dueñas de pequeños negocios, activistas, lideresas locales y madres trabajadoras que intentan insertarse al sistema.

Los cuidados y la cultura: perfiles transversales

A las mujeres asistentes de salud, niñeras, limpiadoras, cocineras se las presenta en muchos casos como fuerza laboral invisible pero esencial para la economía de Estados Unidos. Ese mensaje se da, por ejemplo, en las historias de la venezolana Alanys Ortiz, dedicada a cuidar a una adolescente con discapacidades severas, y de Victoria, mexicana dedicada a la limpieza. 

Sus vidas están atravesadas por la precariedad legal, laboral, y el miedo comunitario ante los arrestos de ICE, respectivamente. El discurso periodístico en el abordaje de estos temas resalta la dedicación y el vacío que dejan en la comunidad cuando dejan de cumplir con sus tareas a raíz de las tensiones migratorias.

Felipa Ventura, dueña de Taqueria Morales junto a su familia. Foto tomada de Philatinos.

En varios de los medios, las madres mantienen un rol activo en el trabajo, la escuela y la comunidad A menudo estos perfiles se asocian a la incertidumbre migratoria, se describen en medio de condiciones precarias, con agotamiento físico, mental y poca flexibilidad horaria. El perfil varía en quienes tienen negocios o profesiones determinadas donde la maternidad suele quedar en un plano complementario de la narrativa. 

Generalmente, las mujeres representadas, además de sus trabajos formales, se encargan de proteger a la familia y la comunidad. Los perfiles de cuidadora y de defensora cultural transversalizan al resto de los perfiles. Por una parte, muestra como los cuidados han sido una labor invisible, pero histórica y automáticamente asociada y asumida por mujeres. Por otro lado, cada una desde sus puestos defiende y sostiene elementos de su identidad cultural.

Infografía 2 creada con Notebook LM y asesoría activa de la periodista encargada

 

En los artículos resaltan a mujeres en puestos políticos, artísticos, científicos o empresariales donde aún son minoría. Sus puestos se presentan como un logro personal y comunitario. Sin embargo, no se ahonda en las condiciones estructurales, económicas y privilegios u obstáculos que enfrentan para alcanzarlos.

Para la audiencia y ,la lectura esto cobra valor dado que no profundizar en los pasos y condiciones que debe procurarse una trabajadora doméstica para convertirse en CEO de una empresa, por ejemplo, relega el puesto de “éxito” a una cuestión de suerte, y crea un efecto de distanciamiento por parte de la población que depende de otras variables para “lograr prosperar”.

En general, se perciben mujeres migrantes latinas con jornadas y responsabilidades sociales múltiples. Los perfiles siempre se combinan. No hay una mujer con una sola función, lo cual coincide con la realidad diaria. No obstante, estos grupos aún no representan la diversidad laboral de las mujeres que, según las estadísticas extraídas del American Community Survey, residen en Filadelfia.

 


 

*Esta es la primera vez que el proyecto utiliza inteligencia artificial para la creación de infografías como parte de su objetivo de emplear las nuevas tecnologías desde el entrenamiento y monitoreo continuo para lograr una representación diversa no sesgada de las imágenes generadas.

Este contenido forma parte de la serie “Discursivas: representación de las mujeres migrantes latinas en medios de comunicación de Filadelfia”, un proyecto periodístico de pasantía del Centro Integral de Madre Tierra y con fondos del 2025 Lenfest Next Generation Award del Lenfest Institute.

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